11 Feb
2021
6 Hábitos Devastadores para Nuestro Sistema Inmunológico
6 Hábitos Devastadores para Nuestro Sistema Inmunológico

Alcohol:

 

El alcohol dificulta que el sistema inmunológico se prepare y defienda al cuerpo contra los gérmenes dañinos.

En los pulmones, por ejemplo, el alcohol daña las células inmunitarias y los pelos finos que tienen la importante función de eliminar los patógenos de nuestras vías respiratorias. Si las células que recubren las vías respiratorias de una persona están dañadas por el alcohol, los virus, acceden más fácilmente, lo que hace que las células inmunitarias, que combaten las infecciones, no funcionen bien, esto aumenta los riesgos generales de complicaciones. Del mismo modo, el alcohol puede provocar inflamación en el intestino y destruir los microorganismos que viven en él, y mantienen la salud del sistema inmunológico.

La ingesta de alcohol puede matar las bacterias intestinales normales y saludables, lo que ayuda a promover la salud y reducir el riesgo de infección. Cuando el cuerpo no puede eliminar un patógeno, una infección puede empeorar y provocar complicaciones más graves y potencialmente mortales.

 

 

Aceites vegetales:

 

Los aceites vegetales son increíblemente altos en ácido linoleico, los cuales a su vez son altamente inflamatorios. Una alta ingesta de ácido linoleico inhibe la inmunidad celular, y las enfermedades infecciosas se ven favorecidos por esta reducción de nuestro sistema inmunológico, llevando a complicaciones de las mismas o infecciones secundarias.

 

 

Azúcar:

 

Además de ser un impulsor de otras afecciones crónicas de salud como la diabetes y las enfermedades cardíacas, el consumo de azúcar inhibe el sistema inmunológico, afectando la capacidad del cuerpo para combatir virus u otras infecciones. Lo cual te deja susceptible a todo tipo de enfermedades, resfriados, gripe, etc. Los glóbulos blancos se ven muy afectados por el consumo de azúcar. Un sistema inmune debilitado está asociado con un mayor riesgo de complicaciones graves por infecciones virales. Son estas las personas que se enferman de forma constante varias veces al año.

 

Carbohidratos refinados:

 

Estos fueron alimentos integrales una vez, pero luego fueron procesados y despojados de sus nutrientes (arroz blanco, harinas, pan, repostería, refrescos, snacks, pastas, cereales, dulces). Los alimentos procesados y el azúcar alteran la integridad de nuestro microbioma intestinal y la bacteria "buena" que contiene, lo que lleva a un sistema inmunológico debilitado. Al menos el ochenta por ciento de nuestro sistema inmunológico está alojado en nuestro microbioma, las bacterias del cuerpo, en el intestino. Los carbohidratos procesados y otros alimentos contribuyen en gran medida a un microbioma desequilibrado (disbiosis). Una alimentación con carbohidratos refinados y azúcar está relacionada con enfermedades crónicas como cáncer, diabetes, enfermedades renales, enfermedades cardíacas, neuropatía, retinopatía, deterioro cognitivo relacionado con la edad, trastornos digestivos y muchas otras.

 

 

Stress:

 

El estrés de cualquier duración significativa, desde unos pocos días hasta unos meses o años, tiene un impacto sobre el sistema inmune, ya que interfiere directamente sobre la producción de interferón gamma, que estimula la inmunidad y las células T que combaten las infecciones. El estrés crónico o a largo plazo, debido a un desgaste excesivo, puede devastar el sistema inmunológico de forma permanente. 

 

 

Fumar:

 

Fumar daña el sistema inmunológico y hace que el cuerpo tenga menos éxito en la lucha contra las enfermedades. Esto aumenta el riesgo de varios trastornos inmunitarios y autoinmunitarios (afecciones causadas cuando el sistema inmunológico ataca por error las células y tejidos sanos del cuerpo). Las enfermedades pueden progresar cuando el sistema inmunológico no funciona con eficacia. La exposición al humo del tabaco se ha considerado una causa importante de muerte evitable en todo el mundo y está relacionada con el desarrollo de enfermedades cerebrales, respiratorias, cardiovasculares, infecciones y cánceres.

 

Recientemente, muchos estudios han demostrado que fumar cigarrillos tiene efectos de gran alcance sobre la inflamación crónica y la autoinmunidad a nivel sistémico, incluida la artritis reumatoide (AR), la psoriasis, la enfermedad pulmonar obstructiva crónica (EPOC) y lupus eritematoso sistémico (LES). 

 

El humo de la combustión del tabaco contiene numerosos productos químicos nocivos, incluidos, entre otros, monóxido de carbono, nicotina, óxidos de nitrógeno y cadmio. Muchos de ellos interfieren con el sistema inmunológico. Las enfermedades que pueden empeorar con el tabaquismo incluyen:

 

- Infecciones virales y bacterianas, especialmente de los pulmones (por ejemplo, neumonía, influenza, tuberculosis).

- Enfermedad periodontal o de las encías;

- Meningitis bacteriana (una enfermedad que ataca las membranas protectoras que cubren el cerebro y la médula espinal).

- Infecciones postoperatorias

- Artritis reumatoide;

- Enfermedad de Crohn (una enfermedad grave del sistema digestivo).

- Cáncer

 

 

Eliminar las toxinas de nuestra vida no es una restricción, no es “dieta”, es tomar decisiones conscientes para optimizar nuestras vidas y disfrutar un estado permanente de bienestar.

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